Reconocimiento de la Lengua de señas, Cuestión de Sensibilización

El 11 de Octubre de 1996 se convirtió en un día memorable e histórico para la Comunidad Sorda Colombiana ya que el Presidente de la República de ese momento, Doctor Ernesto Samper Pizano, sancionó la Ley 324 de 1996, por la cual se crearon algunas normas a favor de la Población Sorda Colombiana.

De esta forma los esfuerzos realizados por la Federación Nacional de Sordos de Colombia "FENASCOL" durante 12 años (1984-1996) para que fuese aceptada y reconocida nuestra lengua, se vieron materializados en dicha Ley, la cual abrió las puertas de un mejor horizonte en los aspectos educativos, laborales, jurídicos en general.

¿CUÁLES FUERON LOS PASOS PARA CONSEGUIR LA APROBACIÓN DE LA LEY 324 DE 1996?

Cuando se fundó FENASCOL en 1984, Colombia tenía un antecedente de educación oralista de más de 70 años de implementación, por lo cual los 25 Institutos para sordos que en ese momento existían, utilizaban exclusivamente dicha filosofía y la Lengua de señas era totalmente prohibida en clase y en los hogares, ya que los padres de familia eran inducidos por los profesionales a prohibirla con la excusa de que si la permitían sus hijos no podrían desarrollar el habla.

A pesar de dichas prohibiciones, la Comunidad Sorda estudiantil la utilizaba dentro de la Escuela (a escondidas) al igual que la Comunidad Sorda adulta agrupada en las Asociaciones de sordos.

Es de resaltar que la primera Asociación de Sordos en Colombia se fundó en el año de 1957 en la ciudad de Bogotá y hacia el año de 1984 existían 12 Asociaciones, las cuales decidieron crear la Federación nacional de Sordos de Colombia "FENASCOL". Posterior a su fundación, FENASCOL durante tres años consecutivos (1984-1986) organizó Congresos Nacionales que tuvieron amplia acogida y en los cuales se analizó, discutió y aclaró lo que significaba la Lengua de señas dentro de la educación y la vida diaria de la Persona Sorda.

Los anteriores Congresos, que se diseñaron como estrategia de sensibilización tanto para los profesionales, como para los padres de familia y la misma Comunidad Sorda, empezaron a dar sus frutos cuando poco a poco los Institutos para sordos, ante el creciente fracaso de la educación oralista, comenzaron a "experimentar la utilización de la lengua de señas para ver si daba resultados". De igual forma las facultades de Fonoaudiología y Educación Especial de diferentes Universidades empezaron a promover entre sus estudiantes la investigación y el aprendizaje de la Lengua de señas colombiana.

Todo este proceso de sensibilización aportó para el cambio de la visión de lo que realmente significa ser una Persona Sorda, a quien tradicionalmente por estar inmerso en el área de la Rehabilitación se le veía como un enfermo y no como una persona con un idioma diferente.

En el año de 1995 se había logrado iniciar un proceso importante de difusión y aceptación de la Lengua de señas colombiana y fue el momento en que FENASCOL tuvo la iniciativa de organizar una gran marcha hacia el Congreso de la República la cual contó con gran apoyo de los Institutos para Sordos, la Comunidad Sorda y sus familias. Dicha marcha logró que el Congreso abriera sus puertas para escuchar nuestras necesidades y fue allí en donde nació el proceso de elaboración de un Proyecto de ley que reconociera nuestro idioma.

A dicho Proyecto de Ley, tramitado por dos Congresistas (Collin Crawford Q.E.P.D; y Omar Florez) que se solidarizaron con nuestra causa, se le agregó diferentes artículos con relación al compromiso que debe asumir el Estado frente a la investigación, enseñanza y difusión de nuestra lengua, así como frente a la formación, prestación y pago de los servicios de interpretación.

Conseguir una Ley que reconozca la Lengua de señas es todo un proceso y la clave fundamental está en la concientización de la Comunidad Sorda en que eso hace parte de sus Derechos como minoría lingüística; sin embargo lograr dicho reconocimiento solo fue el primer paso de la gran misión que debiamos perseguir en tomo al mejoramiento de nuestra calidad de vida.

Por esto una vez aprobada la Ley 324 de 1996, FENASCOL ha continuado batallando para que dicha Ley no sea un simple papel que nadie conoce ni cumple, y por el contrario se convierta en una herramienta que nuestra Comunidad use para lograr su equiparación de oportunidades; entre otros se han hecho Seminarios, Talleres y videos para informar sobre la Ley, y lo que es más importante se ha convertido en nuestra carta de presentación, frente a los Gobiernos locales, regionales y nacional.

Es así como actualmente podemos dar fe de que poco a poco se vienen logrando su aplicabilidad en los diferentes sectores del Estado y entre otros; podemos decir que actualmente el gobierno financia:

  • Servicios de interpretación para estudiantes sordos integrados con oyentes en la Escuela secundaria.

  • Servicios de interpretación para los asuntos jurídicos y de índole familiar.

  • Servicios de Texto escondido para aproximadamente 70  programas de televisión.

  • Servicio de Centro de relevo - telefonía pública para personas sordas

Otra herramienta fundamental para lograr una Ley que reconozca la Lengua de señas es la información y sensibilización que podamos ofrecerle a los profesionales y a los padres de familia, quienes se convertirán en los aliados más fuertes en el momento de argumentar frente a la comunidad en general que se muestra reacia frente al tema.

De igual forma mientras no exista suficiente información y una real convicción por parte de la Comunidad Sorda y de sus Líderes frente a sus necesidades y sus derechos Lingüísticos y al sustento teórico para argumentarlos frente a diferentes personalidades, será muy difícil lograr el fuerte lobby requerido para conseguir la aprobación de una Ley y luego exigir su cumplimiento.

Como personas sordas debemos exigir nuestros derechos y para ello es importante estar bien informados; debemos saber cómo funciona nuestro país, cuáles son las instancias de participación ciudadana en las que podemos participar y cuales son las herramientas que nuestros gobiernos han implementado para garantizar la igualdad de todos sus ciudadanos.

Debemos hacernos ver, debemos hacer presencia en cualquier actividad pública y privada, debemos mostrar con orgullo nuestro idioma y los servicios de interpretación que garantizan nuestro derecho a la información. Esto es fundamental para la sensibilización de la sociedad en general que paulatinamente llevará al reconocimiento y aceptación (haya o no haya Ley) de nuestro mayor patrimonio: La Lengua de señas.